MUCHA TROPA RIENDO EN LAS CALLES

La política domestica ha girado, a lo largo de las ultimas décadas, en torno a la seguridad. La etimología “inseguridad” es una construcción mediática, que no representa cabalmente la acción política del gobierno de turno. Cierto es que las aceitunas no se mezclan con el durazno, pero la realidad es que el hormiguero azul y sus primos variopintos fueron parte del banquete desde el plato principal hasta el postre.

Dejando las referencias gastronómicas de lado y aclarando que no tenemos nada que ver con Luis Barrionuevo, las fuerzas federales suman al día de la fecha un numero astronómico de mucho mas 200 mil uniformados, entre Policía de Seguridad Aeroportuaria, Prefectura, Gendarmería, Policía Federal, Metropolitana, Bonaerense, Provinciales, y ahora Municipales. La primera y la ultima de reciente y recentísima creación. Pero entre ambas habita un diferencia ejemplificadora: Los prontuarios,siendo que las fuerzas municipales acarrean un sin numero de acciones de violencia institucional traducida en pibes apaleados, amenazados y denigrados. Tienen una diferencia estructural, y es su destino territorial de intimidación y hostigamiento de los pibes jóvenes y pobres o con pinta de serlo. Del resto de las fuerzas de seguridad, hablan las causas en tribunales, las estadísticas y los diarios. Suman media docena de miles de víctimas registradas del retorno de la democracia en adelante, más la memoria colectiva de golpear Madres en la plaza o reprimir maestros en Neuquen.

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Volviendo a las deformaciones semánticas de los medios, el astronómico aumento de las fuerzas del orden publico responde a la concepción política de seguridad, de la seguridad de sostener los privilegios y el pacto espurio de la entrega de la riqueza. El transcurso de un proceso de reorganización corporativa luego del quiebre financiero mundial que puso de manifiesto que los bancos nos están empujando al abismo y que la torta así como está repartida no alcanza para todos, y que nunca estuvo pensada que alcance, coincide con la puesta en la calle de un ejercito de gente de armada poco proclive a los buenos modos (con mas o menos meses de formación según el caso) a proteger la propiedad privada del que aun tenga algo, pero por sobre todas las cosas, para amedrentar, reprimir, y vigilar a las barriadas, a la juventud, y a los revoltosos. Y si algunos de los tres, siendo indistinto el orden o factor, se llegase a organizar, estar prestos a apalear y gatillar.

En los ultimo días, soltaron una nueva caterva de las denominadas fuerzas federales a ciertas zonas “calientes” del conurbano (Avellaneda, Quilmes, Lanús y Lomas de Zamora) y otra tanda de municipios esperan recibirlos en el transcurrir de las semanas, y los recibirán.

Por si alguno no lo notó, los fronterizos gendarmes y prefectos no estuvieron siempre rondando los pasillos e inmediaciones de los barrios, ni tampoco aparecieron hace 10 meses. El empleo de ambas fuerzas de seguridad tradicionalmente destinadas al cuidado de las fronteras y represión de cortes de ruta, comenzó durante el gobierno anterior a partir del 2011 con el denominado Operativo Cinturón Sur. La analogía del cinturón es muy cínica o una casualidad de esas que la historia no tiene. La troup de casco y escudo desembarco primero en los barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires que tienen los peores indicadores económicos y sociales de la Ciudad, los guettos mas sobre poblados de la capital donde en casi todos los casos llegaron primero los uniformados antes que las cloacas y las ambulancias.

Lo que en un principio intento encuadrarse en una política de ”proximidad” de las fuerzas de seguridad en los barrios, con la articulación de las mismas con distintos sectores de la sociedad civil, con cursos formativos de “Derechos Humanos” y practicas de solución de conflictos con el menor uso de la fuerza posible, se fue de la mano de la ministra Nilda Garré sin haber llegado siquiera a asomar una ilusión de resultado. El Coronel Sergio Berni arribo al cargo con un enorme plantel de tipos a su cargo, que nada tardaron en olvidar el breve receso represivo en el cual se buscaba que la población civil tuviera cierto control sobre el cuerpo policiaco.

La articulación con oficinas gubernamentales intermedias, organizaciones sociales y referentes comunitarios quedo en el arcón de los recuerdos. La practica de tener 3 oficiales recorriendo el barrio sin armas largas a la vista fue reemplazada por grupos de 9 o 10 policías, que practicaron un obsesivo control poblacional y vehicular, con reiteradas averiguaciones de identidad y requisas muy poco simpáticas. Las brigadas volvieron a controlar el territorio, a los tiros, con la anuencia del Coronel Berni bajo el falaz argumento de que los mismos vecinos pedían esa política de mano dura con “los pibes que están en cualquiera”. Durante el ultimo año electoral, las agencias gubernamentales no represivas fueron retirándose de la zona, y con ellos se retiró también el gobierno civil de las fuerzas.

Con la victoria de la Alianza Cambiemos termino de desvanecerse cualquier contingencia sobre el uso brutal de la fuerza represiva. En boca de un referente barrial: “Ahora tenemos a la policía adentro de los barrios y sin control”

EL UNIVERSO VISTO POR EL OJO DE LA CERRADURA

En una madrugada de Abril de este año los vecinos de la villa 31 experimentaron el nuevo enfoque con el programa denominado sin ironía “Barrios Seguros”. Según información oficial “patrulleros, móviles de los cuerpos especiales y mas de 500 efectivos de la Policía Federal, con apoyo de Gendarmeria, entraron a la villa 31 para “limpiarla” de narcotraficantes. Realizaron 42 allanamientos, redujeron a 13 personas, decomisaron 32 kilos de marihuana, bombas molotov y granadas (sic.) para luego instalarse dentro y fuera del perímetro.”

No hay que ser un erudito para saber que 32 kilos de porro dista años luz de ser un golpe al narcotrafico, y que los garantes de este negocio no habitan en las barriadas pobres de la argentina. Pero el resultado de dicha operación es ilustrativo. Desde entonces, quedaron dos tanquetas en cada uno de los principales ingresos a la villa, donde los vecinos son controlados con armas largas las 24 horas del día. Niños, mujeres, ancianos y sobre todo jóvenes como blanco predilecto. Un cerco similar a los pobladores se verifica en la Villa 21-24, donde conviven cuatro fuerzas de seguridad (Policía Federal, Metropolitana, Prefectura y Gendarmeria).

El comentario de los vecinos de las barriadas coincide en varios puntos: modales soberbios y ofensivos hacia los jóvenes hijos de inmigrantes, acoso a mujeres, en especial menores, y convivencia manifiesta con actividades delictivas.

A fines de septiembre, Prefectos y Federales le dieron un buena lección de seguridad a dos pibes de la Villa 31. Ivan Navarro, de 15 años, y Ezequiel Villanueva Moya, de 18, fueron secuestrados (si, que te suban a un movil policial sin causa ni notificacion es un secuestro) golpeados con saña, torturados física y psicologicamente. Les hicieron un simulacro de fusilamiento. Luego le robaron sus pertenencias y los instaron a correr sin mirar atrás si no querian comerse un tiro.

Por casualidad, estos pibes eran integrantes de la Garganta Poderosa, emergente de la necesidad de clamar la justicia siempre negada a los habitantes de las barriadas que la policia del color que sea hostiga permanente y salvajemente. El hecho fue denunciado, difundido y sostenido por los mismos. Las organizaciones sociales se hicieron eco y ayudaron a conseguir la siempre lenta condena social cuando se trata de “negros de la villa”.

El resultado, 7 prefectos fueron “exonerados” antes de que comiencen los sumarios administrativos. El termino “exoneracion”, según el diccionario o San Google, tiene dos significados:

1. Hacer que una persona quede libre de una carga, una culpa, una obligación o un compromiso.

2.Destituir a alguien de un empleo o dignidad.

Conste que el orden no fue puesto por quien escribe.

La lista de ciudadanos/as asesinados por las fuerzas de seguridad de los años 80 hasta ahora, es larga, escalofriante, y profundamente indignante. Ocupa paginas y paginas y paginas. Quien lo desee, puede ingresas a los datos proporcionados por CORREPI (Coordinadora contra la Represión Institucional), el CELS (Centro de estudios legales y sociales) y otro por desgracia no tan amplio abanico de organizaciones y fundaciones vinculadas a la temática.

La participación de las fuerzas de seguridad en cuanto entuerto ilegal se conozca, desde el trafico de cigarrillos hasta la trata de personas pasando por las zonas liberadas es harto conocida por cualquier persona que tenga los ojos, los oídos y la cabeza puesta en el lugar que corresponde.

¿Qué esto siempre ha sido así? Roberto Arlt explicaba en la década del 30 en “charla de ladrones” que los vigilantes necesitan en funciones a los malandrines para mantener el negocio vivo y aceitado, y para eso tenían, y han crecido en forma alucinante, distintos tales y pascuales al efecto.

El problema que nos inquieta profundamente, es el monstruoso crecimiento del aparato represivo del estado, trabajando como fuerza de ocupación en un país permanentemente volcado al empobrecimiento de un sector de la población, el saqueo estratégico de los bienes y recursos cuya perdida implicarán el empobrecimiento del otro sector de la población, en beneficio de una elite local, regional y mundial que no escatimara saña y violencia para perpetuarlos. Se ha saturado de uniformados armados las zonas urbanas de mayor desigualdad, densidad, y violencia, cubriendo el lugar estatal donde debieran estar las escuelas, los hospitales, las cloacas, los parques, las bibliotecas, los clubes, los derechos, el arte y la cultura. Ante tantas falencias e injusticias, hay mucha gente con sobradas razones para protestar.

Desde Agosto ultimo, se filtro la intención del Gobierno de saltearse las instancias que prohiben rotundamente a las Fuerzas Armadas intervenir en asuntos de seguridad interior y ciudadana. La función policíaca esta terminantemente vedada a los militares, debido a un prontuario que no necesita ninguna explicación. La Alianza Cambiemos coquetea esta opción con el Renovador Sergio Massa, quien durante su campaña pasada propuso enviar a las Fuerzas Armadas a las villas de emergencia y barrios populares so pretexto de la seguridad y lucha contra el narcotrafico.

El lineamiento encuadra a la perfección con esas servilletas de las “Nuevas Amenazas” que sindica el Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que ofrece la panacea de asesores, entrenamiento y fierros, a cambio de colonizar la represión que aguante la colonización de los recursos y la economía. Entre sus factores de nuevas amenazas, cito: desastres naturales, terrorismo, trafico, pobreza, migraciones, “indigenismo y populismo radical”. Obviando que no se trata de boinas blancas, un tropel de miles de hombres armados, ¿al mando de quien? ¿De quienes? ¿Con qué fines?

La represión institucional, la visualización del pobre como enemigo potencial, y las fuerzas represivas para neutralizarlo, han crecido durante las ultimas décadas de un modo vertiginoso y han ido a parar, de forma tristemente democrática, a manos de la embajada norteamericana y todos aquellos, civiles y no, responsables de los mayores ciclos de saqueo y exterminio que hemos tenido en los últimos 60 años. Que en el mejor de los casos, el fruto no cae muy lejos del árbol.

Los murmullos entre gallos y medianoches para convocar a las fuerzas armadas a ocupar los territorios es un jugueteo con la mismísima caja de Pandora. Con el adicional que sabemos nada bueno puede salir de eso. El asunto, es gravisimo, y esta ahora y para siempre en tus manos nenx.

 

Lucas Bugosse
Radiolibre Producciones
4551-9498
RADIOLIBRE FM99.3 – Siempre Encendida

1 Comment

  1. corbata

    24 octubre, 2016 at 2:47 pm

    ecxelente analisis

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