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EL HUEVO DE LA SERPIENTE

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Miércoles, 29 marzo 2017
Noticias

TIPOS QUE HUELEN A TIGRE

 

El Ejército Argentino esta pronto a recibir las dotaciones de una compra millonaria de material de guerra en un acuerdo gestionado entre la Casa Rosada y Martín Lousteau en la embajada en Washington,  armamento que el gobierno argentino solicitó a mediados de 2016 al Congreso norteamericano.

En una nota del 12/12/2016 publicada por el diario Clarin(1) se deja constancia de esta política de gobierno presentada como un logro del flamante Secretario de Defensa Julio Martínez, radical que se corresponde con las políticas negacionistas del macrismo y las relaciones carnales con la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana. Recibido con alegría por agrupaciones que bregan por la libertad de los militares y civiles encarcelados por delitos de lesa humanidad, así como por publicaciones editoriales como “Tiempo Militar”, este ingeniero agrónomo Riojano que ocupa el Ministerio de Defensa lleva en su estadía en el poder ejecutivo una seguidilla de cambios de enorme transcendencia y preocupación. Decretos que habilitan a las fuerzas armadas a tareas de inteligencia y seguridad interior, echo expresamente prohibido por ley, habilitaciones especiales a los detenidos militares, aumento del presupuesto para su cartera, equipamiento militar norteamericano, y lo mas grave sin lugar a dudas, entrega de poder de movimiento fronteras adentro del Comando Sur del ejercito norteamericano, responsables de cuanta intromisión haya existido en las ultimas décadas en latinoamerica con sus respectivos golpes de estado y políticas de saqueo y exterminio.

En junio de 2016 Martínez volvió a habilitar que los presos por delitos de lesa humanidad puedan volver a ser atendidos en hospitales militares. Esto había sido prohibido por su antecesor, Agustín Rossi, luego de que dos condenados, Gustavo De Marchi y Jorge Olivera, se fugaran del Hospital Militar Central en julio de 2013.  Justificó el beneficio de otorgarle en algunos casos prisión domiciliaria a represores acusados de cometer delitos de lesa humanidad. En noviembre de 2016 despidió al auditor general de las Fuerzas Armadas cuando este denunció la existencia de una serie de irregularidades en la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Defensa. 24 horas después de la denuncia, Martínez le contestó a través de una nota desvinculándolo de su puesto.

En Diciembre de 2016 el ministro firmo un convenio con la Guardia Nacional de Giorgia (sede del Comando Sur) según el cual esa fuerza “llevará a cabo acciones militares” con sus pares argentinos “en apoyo de los objetivos de seguridad y defensa”, áreas separadas desde que el ex presidente Raúl Alfonsín promulgó en 1988 la ley de Defensa en busca de restar el poder de represión interna del ejercito. El escueto comunicado del ministro Julio Martínez sugiere que el convenio –que no adjunta– es para “brindar asistencia ante catástrofes naturales y ayuda humanitaria”. El de la embajada norteamericana, donde se presentó en sociedad, celebra la “extraordinariamente rica variedad de competencias” en juego, desde “temas ambientales” hasta “seguridad fronteriza”, que “ayudarán a responder a las necesidades de seguridad de Argentina” y que además implicaría buenos negocios: “Esperamos que esta colaboración brinde oportunidades a  muchas industrias y emprendimientos comerciales líderes de Georgia”, se esperanzó su gobernador Nathan Deal.

AVISAMOS

Desde esta misma tribuna venimos citando en reiteradas oportunidades que el tablero mundial se trastabilla cada vez con mas frecuencia, y la puja entre las potencias occidentales autodenominadas dueñas del capitalismo con el bloque oriental China-Rusia empiezan a tomar forma cuyos contornos son cada vez mas nítidos. En ese escenario, el imperio de nuestra era atiza sus opciones con preocupación y vigorosidad. América Latina es su mayor necesidad estratégica para hacer frente al cataclismo de representatividad mundial y financiera. Sus recursos (los de America Latina) son lo que marcarán el triunfo momentáneo (ningún imperio dura para siempre) o su abdicación ante el bloque del Este. Bajo esa certeza Norteamérica ah vuelto a desplegar su doctrina Monroe adaptada a los tiempos que corren, y el sur del mundo, la Argentina, tiene algunas fichas que la ponderan como uno de los países claves para el control continental por su ubicación estratégica y sus recursos escasos en los demás países.

La compra de armamento de guerra mas allá de lo burdo de no pagarle a los maestros diciendo que el país esta quebrado y a su vez destinar una montaña de dolares a enfierrarse en resguardo de vaya uno a saber qué, consta de un peligro mayor aun que la sensación de que se prepara el escenario para la represión interna. Los aviones, helicópteros, tanques y etc. comprados a los gringos son dentro del mundo bélico juguetes de segunda mano que no sirven a los intereses imperiales para la guerra que pareciese avecinarse, pero que sobran para masacrar a la población civil local. Detalle que pueden atestiguar desde los panameños a los vietnamitas, pasando por los Afganos y los Libios. Pero aun peor es la entrega de soberanía que implica permitir que los militares norteamericanos incidan en asuntos de seguridad interior argentina. Se abre así una puerta mas de colonización imperial de la que es aun mas difícil salir. Una empresa puede expropiarse, un programa educativo puede derogarse, y plan económico puede cancelarse, pero una base militar gringa no se erradica sencilla ni pacíficamente. Pueden preguntarle a los Cubanos. O a Ecuador. O a Brasil. El asentamiento de la bota del Comando Sur es un peligro real y concreto, que debiera de encender todas las alarmas de aquellos que bregan por una soberanía mínima aunquesea dentro de las reglas del juego de la democracia burguesa en un sistema económico global capitalista como el imperante.

Los intentos de instalar la noción de “terrorismo” que viene haciendo el palco político en los medios de comunicación no puede ser desdeñado ni tomado a la chacota como una exageración in-intencionada. Los permanentes ataques a las organizaciones sociales y políticas movilizadas o minimamente radicalizadas que intentan acusarse de desestabilizadoras tampoco. Esto encuadra con la intención de generar un consenso sobre la necesidad de asegurar el orden establecido. La permanente militarización de la sociedad y sobre todo de los territorios más marginados y empobrecidos es un preámbulo del poder de fuego que detentan los estados cuando el tablero se les mueve producto de las políticas económicas que han establecido los que tienen la sartén por el mango. Permanentemente asistimos a un significativo aumento de presencia policial en las ciudades, y filo-militar en las periferias y barriadas populares. Empezamos a acostumbrarnos a los retenes vehiculares y las rondas de “reconocimiento” en la vía publica y las terminales de transporte, donde al voleo se piden documentos sin motivo y se retiene ciudadanxs con aparente pasividad, en algo que representa un retroceso en las libertades civiles conquistadas desde el retorno a la democracia hasta acá.

 

DE CHAMUYO Y OTRAS YERBAS

Tanquetas, aviones de combate, lanza misiles de tierra urbanos y helicópteros que causaron masacres de pueblos enteros en oriente medio no pueden tener fines pacíficos para la Argentina. No sirven para prevenir, asistir ni contener terremotos, tsunamis, huracanes ni nada que se le parezca, cosas que dicho sea de paso no ocurren en este país. Y si somos un país sin hipótesis de conflicto con nuestros vecinos y no tenemos motivos para ir a la guerra,  ¿Esta compra de armas destructivas para que es? Por que lo que si somos, es un país con un conflicto interno latente y en irremediable ascenso producto de una distribución de la riqueza que provoca vergüenza, pero también indignación y rebeldía. Si no son para combatir afuera, tienen que ser para combatir adentro, y de un elenco político que hace gala del negacionismo mas fascista y recalcitrante, sabemos que podemos esperar. Ojala estas lineas tuvieran la posibilidad de estar equivocadas, pero o estamos ante un echo que contradice todo lo que la historia ah demostrado, o estamos en lo cierto.

Con el cerco de bases militares a la amazonia y el acuífero guaraní, Chile como plataforma militar, y las islas Malvinas militarizadas como ningún lugar del planeta de la mano de OTAN, el triangulo cierra a la perfección en el sur del continente, conformando un pinza al corazón latinoamericano con la presencia militar históricamente instalada en centro américa.

Frente al adormecimiento social que los medios de comunicación mantienen a la perfección, siendo estos últimos cómplices por acción u omición de un futuro incierto y lleno de malos augurios , en el tablero mundial se juegan la supremacía de un sistema y sus patrones, moviendo las fichas como si ellas no fuesen millones de almas que pagaran las consecuencias de esta guerra que ya empezó a espaldas de los pueblos involucrados.

No somos apocalípticos, mucho menos derrotistas, pero estamos preocupados por lo que vendrá.

Si lo olvidas volverá por mas.

 

EN LA PLAZA DE MI PUEBLO
Negras tormentas agitan los aires
nubes oscuras nos impiden ver,
aunque nos espere el dolor y la muerte,
contra el enemigo nos llama el deber.
El bien más preciado es la libertad
hay que defenderla con fe y valor,
alza la bandera revolucionaria
que llevará al pueblo a la emancipación
alza la bandera revolucionaria
que llevará al pueblo a la emancipación.
En pie pueblo obrero, a la batalla
hay que derrocar a la reacción.
¡A las barricadas, a las barricadas,
por el triunfo de la Confederación!
¡A las barricadas, a las barricadas,
por el triunfo de la Confederación!

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