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LAS GOTAS SOCAVAN LA PIEDRA

LAS GOTAS SOCAVAN LA PIEDRA

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Sábado, 02 junio 2018
Noticias

O con los dirigentes a la cabeza…

Dirigentes? Que es ser un dirigente?

Ideales. Realidades.

Los sindicatos nucleados en la CGT se concentraron en la esquina de las avenidas Entre Ríos y Belgrano. Hasta allí habían llegado los triunviros Héctor Daer y Juan Carlos Schmid. Los periodistas rápidamente le apuntaron con los micrófonos buscando una respuesta al reclamo de la marcha: un paro general. Daer enumeró algunos argumentos favorables para convocar a una medida de fuerza pero fue Schmid el que dejó los rodeos y aseguró que “va a haber un paro”. “Lo vamos a terminar de definir en el plenario del Consejo Directivo del jueves pero calculo que será para este mes de junio”, completó el dirigente. Ante esa definición, Daer se limitó a asentir con su cabeza.

Vale aclarar que la semana pasada no estaba planificada una reunión del Consejo Directivo y sólo estaba en agenda la reunión con los senadores del interbloque Argentina Federal que conduce Miguel Pichetto. El encuentro se preveía para el jueves pasado pero la extensa sesión del Senado donde se sancionó la (ya vetada) ley que declaraba la emergencia tarifaria, decidieron postergar el encuentro para el martes.

La decisión del paro, que estaba en danza pero sin definiciones, surgió claramente de la presión que significó la impresionante movilización realizada ayer por las organizaciones sociales en el marco de la Marcha Federal por Pan y Trabajo pero también por el veto presidencial, la imparable inflación y la carrera del dólar. Un cóctel que terminó por diluir la resistencia de los más “dialoguistas”.

Schmid dijo que el paro no tendría que ver exclusivamente con el veto a la ley de emergencia tarifaria. “El veto es un factor más del deterioro que estamos viviendo. Antes del veto la gente no llegaba a fin de mes y se mantienen los niveles de pobreza”, afirmó y le pidió al Gobierno que “además de escuchar la voz de los mercados, escuche la voz de los trabajadores”. En tanto, Daer aseguró que tienen que dejar el paradigma del déficit como único objetivo y pensar que tenemos que construir un país con todos adentro. Que el ajuste recaiga sobre los que menos tienen es un error garrafal”, opinó el dirigente de Sanidad y exigió que el ajuste “lo paguen los que más tienen y no las pymes y los trabajadores”.

Schmid y Daer caminaron junto a Roberto Coria (Guincheros) y Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), con Luis Dante (SUCPAP), al frente de los trabajadores movilizados de Juventud Sindical. Eso sí, no llegaron hasta Plaza de Mayo. Ambos se retiraron unas cuadras antes tal vez para evitar algún tipo de crítica por parte de las columnas de organizaciones sociales y partidos de izquierda que llegaron a la plaza exigiendo un paro general.

También estuvieron presentes columnas del Suterh (encargados de edificio) que encabezó su secretario general, Víctor Santa María, los trabajadores de la Anses, la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), entre otros. Además, dijeron presente los sindicatos que integran la Corriente Federal de los Trabajadores, entre ellos el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, quien en el palco llamó a que en unidad se realice un paro nacional. (Ver nota aparte).

Por la UOM estuvo Francisco “Barba” Gutiérrez, quien se sumó al reclamo de la medida de fuerza al sostener que “Macri le respondió de inmediato al Congreso con el veto a la ley que frenaba el tarizafo. Ahora la CGT debe hacer los mismo y responder de inmediato con un paro contra las tarifas, la inflación, la pérdida de puestos de trabajo y la caída de la producción”.

Fuente:

Pagina /12

 

“A este gobierno no le servimos, por eso es preciso construir la unidad, organizar la bronca, dejar de lado las diferencias y construir una alternativa que le pare la mano a Mauricio Macri, que cada día nos hace más pobres”, bramó Dina Sánchez, referente del Frente Darío Santillán, y una de las oradoras ante la multitud que participó del acto de cierre de la Marcha Federal por Pan y Trabajo. Junto a ella estuvieron Esteban “Gringo” Castro, Daniel Menéndez, de Barrios de Pie,  y Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), todos dirigentes que organizaron la marcha que partió de diferentes puntos del país y confluyó en la reinaugurada Plaza de Mayo. El reclamo de unidad fue el denominador común de los discursos pero también el reclamo de un paro general que le exigieron a la CGT. Según afirmaron ayer dos de los triunviros, la fecha se definirá el próximo jueves.

Los organizadores de la manifestación dijeron que la multitud, que se apiñó en la plaza pero también en las diagonales y en Avenida de Mayo ascendía a 500 mil personas. El número siempre será parte de una polémica innecesaria, pero lo indiscutible fue que la inmensa mayoría eran integrantes de los cientos de colectivos donde los pobres se organizan para sobrevivir en estos tiempos de crisis. También estuvieron organizaciones gremiales, políticas y gente suelta que llegó a respaldar las reivindicaciones de los movimientos sociales y exigir que se frene el tarifazo, la inflación y el programa económico. Un reclamo que lo sintetizaron en la necesidad de convocar cuanto antes a un paro general.

Sánchez, cuya organización se sumó a lo que se conoce como el triunvirato de San Cayetano, rechazó el retorno del FMI a la Argentina “porque significa hambre, desocupación y muerte” y en ese sentido reclamó “construir un paro nacional ya”.

Menéndez desarrolló su discurso en la misma línea al reclamar “la construcción de una agenda social porque es tiempo de unirnos” y advirtió que el ajuste del gobierno de Cambiemos, como los que se realizaron a lo largo de la historia, “terminan con hechos complicados, y nosotros queremos llamar al gobierno a la paz”. En ese sentido indicó que “el veto es una señal muy complicada porque rompe todos los puentes de diálogo. Un ajuste como el propuesto pone en riesgo la paz social”. Es por eso que consideró imprescindible la realización de un paro nacional y para ello se dirigió a los dirigentes sindicales: “Hay que poner el pecho porque no es tiempo para cobardes. Hay que ser capaces de pagar el precio por defender al pueblo. Por eso les pido que no nos den la espalda y hagan el paro”. La plaza, con vítores, gritos, cánticos y aplausos, respaldó la moción.

Los organismos de derechos humanos también estuvieron en el palco. Nora Cortiñas, por Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel (Serpaj), llevaron la solidaridad. Cortiñas le advirtió a Macri que “el pueblo quiere ser escuchado. Deje de gobernar para los ricos” y de la gobernadora María Eugenia Vidal dijo que “quiere que el pueblo sea analfabeto para poder llevar al país al hambre”. A su turno, Pérez Esquivel reclamó estar unidos para “vencer al neoliberalismo y al FMI”, pero además repudió la posibilidad de que el gobierno recurra a las Fuerzas Armadas para realizar tareas de seguridad interior: “La seguridad pasa por tener salud, educación, trabajo y techo y no militares en las calles”, aseguró.

Entre los oradores también hubo espacio para los dirigentes sindicales. Por ATE nacional habló Hugo Godoy, quien no sólo reclamó el paro general sino que además destacó que la Marcha Federal “nació para decirle no al ajuste, a la entrega” y llamó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, “cipayo” por anunciar los recortes en la administración pública al tiempo que mantiene sus ahorros millonarios en el extranjero. El segundo sindicalista fue el bancario Sergio Palazzo, que luego de acercar la solidaridad de la Corriente Federal de los Trabajadores y del sindicato de Camioneros, insistió con la necesidad de que la CGT convoque “un paro general para que el Gobierno entienda que tiene que cambiar sus políticas y dejar de mirar a los más ricos”. Luego, en representación de las dos CTA, habló Roberto Baradel de Suteba. El líder docente ratificó el paro del 8 de junio que acordaron las dos centrales obreras y recordó que “el movimiento trabajador somos todos, los registrados, los no registrados y los de las economías populares”. Por último, advirtió que “no importan las difamaciones” porque “preferimos el desprecio del Presidente antes que el de los trabajadores”.

El cierre del acto estuvo a cargo de Alderete, por la CCC, y del Gringo Castro, de la CTEP. El primero agradeció a Pablo Moyano, de Camioneros, por haber prestado el camping del sindicato para que allí descansen las columnas que llegaban tanto del noreste como del noroeste. Una referencia que aprovechó para afirmar que “estamos hermanados en la lucha, en la calle dejando de lado las diferencias para unirnos y frenar así las políticas de hambre de este gobierno”. Castro, el último orador, aseguró que cuando tuvieron la certeza de que Macri vetaría la ley antitarifazo “supimos que la marcha sería contundente”. Entonces recordó que el párroco de La Quiaca, Jesús Olmedo, al despedir la columna que se dirigía a Buenos Aires, definió al Gobierno como el “proyecto del Demonio y lo tenemos que combatir”. Por último, reivindicó que el eje de la marcha fueron cinco proyectos de ley que llevaron al Congreso: Emergencia Alimentaria, Urbanización de Barrios Populares, Infraestructura Social, Agricultura Familiar y Ley de Adicciones. “Destruyen el trabajo, vienen los capitales de afuera para la timba financiera no para la producción. Por eso les advertimos que somos pacientes y prudentes, pero no somos mansos”, dijo como cierre del acto.

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