La Sopa y el Péndulo

La teoría del péndulo, vaya uno a saber acuñada por quien, intenta esbozar la comprensión de por qué, en esta América Latina que es una herida, pero llena de magia, color e historia de resistencia popular, los anhelos políticos de su población rica en diversidad parecieran oscilar, casi calculadamente, entre una izquierda inconclusa, un centro cada vez menos definido y una derecha cada vez mas escalofriante.

Esta teoría pareciera ser pronóstico acertado en la región en marcos generales, regla física elemental en la republica Argentina con ciclos comprendidos entre los 8 y los 12 años, y algo mas difícil o improbable de identificar en casos específicos como Colombia, Chile o Perú.

Para quienes quieran interiorizarse, basta con buscar en la nube “el péndulo político en América Latina” y enfrascarse en infinidad de lecturas de lo mas variopinto al respecto. 

Nos interesa, en esta ocasión, un repaso veloz por las partes que integran el todo.

Hace 10 años ya, Fernando Lugo era depuesto en un golpe de estado parlamentario reaccionario, y, como antes, Paraguay volvió a ser invisible. Desde entonces, el campesinado paraguayo volvió a la servidumbre disimulada de la que fue victima desde mediados del siglo XIX hasta acá. Una despabilada virulenta de su pueblo frente al paupérrimo manejo de la pandemia y el asesinato de niñas y niñas rurales por parte del ejercito puso al país hermano en tapa de diarios por algunos días, antes de volver a caer en el olvido. Hace 10 años en Paraguay no hay mas democracia que la que permiten los terratenientes dueños de todo.

En el Ecuador de las revueltas de octubre de 2019, algunos días antes que el comienzo de las emblemáticas manifestaciones chilenas, el conservadurismo dirigido por la Banca sostuvo las riendas del gobierno después de la patética gestión de Lenin Moreno, el autentico hombre corcho, quien traicionando radicalmente su base electoral gobernó a merced del Fondo Monetario Internacional y compañía. Luego de manchar las calles con sangre de manifestantes, la división interna del progresismo y una actitud de la dirigencia indigenista que pareciera rozar la complicidad cambio la figurita de la casa de gobierno sin modificar la injusticia de sus postulados neoliberales.

Uruguay, en manos de los chicago boys del siglo XXI transita la ventolera sudaca con calma suiza. Como en la década del 40, pareciera que nadie quiere joder ahí donde se guarda el pepel pintado de verde, santo grial de nuestra época. De paso, el paraíso fiscal del sur sirve de escondrijo político de millonarios evasores del fisco y comprometidos judicialmente de este lado del charco.

Venezuela se agarra con uñas y dientes en un experimento que será juzgado por la historia y por el pueblo venezolano, afrontando presiones de múltiples frentes y formas. En la nación rica en oro y petróleo donde mas de la mitad de la población no sabia leer ni escribir antes de la llegada del Chavismo, hoy se dirime el futuro de uno de los últimos partidos de masas existentes en la región. Sobreviviente de la violencia imperialista a la que solo le faltó la intromisión militar directa, hoy se esfuerza por sobrevivir a sus tensiones y deficiencias internas a sabiendas que palomas y halcones ambos esperan para clavarle los dientes.

Perú se debate entre renovación progresista o la vuelta al obscurantismo fuyimorista. Perú, que también fue un buen alumno de Washington y recibió durante décadas enormes cantidades de dólares contantes y sonantes, se hundió en un profundo pozo de descreimiento en sus dirigencias gobernantes que durante años profundizaron el atraso peruano de la mano del agigantamiento de la brecha entre ricos y pobres, signo común en casi todos los países del continente, si es que alguno puede ser excluido de la lista. Hoy día todos los diarios del país titulan con letra catástrofe en contra del candidato peruano Pedro Castillo, huele a operación de prensa a gran escala, presentando a Castillo como el miedo del cuco comunista que enfrenta a la hija del dictador Fujimori a la que la misma prensa le lava la cara aunque no haya lejía para semejante fraude. No se si aquel será bueno, lo que esta seguro, es que la otra es mala malísima y el péndulo todavía no se quedo quieto. Los ultimo 5 presidentes de Perú terminaron presos o suicidados y el gobierno cayo en el descredito más absoluto. 

Chile pego el cimbronazo y dejo culo al norte al 1er ejemplo brindado por la derecha local desde hace décadas. Costo casi medio siglo de injusticia neoliberal, y en las últimas protestas comenzadas en el 2019, decenas de vidas y más 400 ciegos o tuertos por los disparos carabineros. Así y todo, las ultimas elecciones fueron lapidarias para la derecha encaramada en el poder desde la vuelta democrática edulcorada post pinochetista. La izquierda junto con la representación de pueblos originarios alcanzo una mayoría abrumadora que le permitiría en la redacción de la nueva constitución funcionar absolutamente independizada de la derecha. La izquierda tiene el consenso que no tuvo el gobierno de Allende para rehacer el Estado Normativo Chileno dotándolo de una constitución radicalmente transformadora. Es profundamente esperanzador. Pero atención, la izquierda, para variar esta dividida. Tiene hoy la enorme responsabilidad, la histórica, de no regalar una victoria difícil de repetir, y sentar las bases para modificar las reglas de juego de la política chilena.

CORTE

Colombia, el mejor alumno de Washington, llora sangre por todos lados, pero la mafiocracia estatal no afloja. Son más de 1.500 las personas que permanecen detenidas de forma irregular, más cien los desaparecidos y medio el centenar de asesinados, el saldo del mes y monedas que lleva la heroica rebelión colombiana titulada paro nacional.
Colombia es quizás el mayor experimento de Narcoestado del mundo, made in USA. Las últimas décadas han sido un transformación morfológica de un Estado en manos de élites conservadoras y autoritarias, en un Estado gobernado por la sofisticada infraestructura mafiosa del Narcotráfico a escala multinacional. Miles de millones de dólares contantes y sonantes que saltan de banco en banco, millones de armas, llave maestra que financia lo legalmente infinanciable. El pueblo colombiano, víctima del terror institucionalizado en una de las regiones mas desiguales del planeta hoy esta dejando la vida en las calles ante el silencio cómplice de la prensa internacional de blanca reputación y canapés.

Bolivia está de vuelta de este lado de la mecha, pero después de un golpe de estado que radicalizo la violencia racial y política. Quienes entraron a la casa de gobierno boliviana en el (HOLA) 2019 poniendo en alto una biblia y juraron por que no nunca mas una bandera Wiphala colgaría del Palacio Quemado, son la misma derecha racista que arrastraba intentonas violentas desde el 2007. Incendiaron la casa de dirigentes indígenas, secuestraron y torturaron públicamente funcionarias del gobierno depuesto, encarcelaron opositores y sofocaron las manifestaciones con tanques del ejército. Ayercito nomas, hace menos de 20 meses atrás. 

Brasil, ese pedazo de tierra que junto con sus vecines deberían conformar el paraíso terrenal donde alcanza y sobra para todo mundo, pero sin embargo se transformo de la mano de Jair Mesías Bolsonaro en una distopía caricaturesca de si misma, tiembla.
200 ciudades piden la cabeza política de un Bolsonaro cada vez mas solo, que transformo Brasil en una potencia paralizada por la inutilidad y el embrutecimiento político. En ese marco, un Lula cada vez más gigante es el obvio ganador de las elecciones próximas, donde gusten y cuando quieran. Pero ojo, que la violencia política cristalizada en el asesinato de Marielle Franco sigue vigente, profundizada por loco megalómano e infantil amante de las armas y las ejecuciones extrajudiciales, que en un país escandalosamente armado en sus estamentos mas reaccionarios encaramados en las fuerzas de seguridad pero también en el lumpenaje organizado del narcotráfico.  A los porfiados y chambones, lo perplejidad que nos genera un ser tan increíble como Bolsonaro, nos genera el temor de que concesiones puede haber generado al poder real, sabiendo que el territorio brasileño y su riqueza geopolítica, serán determinantes en la centuria por venir.

México es un estado amorfo y cuadripléjico donde el NarcoEstado made in Usa compite con el colombiano, con la diferencia de que en Mexico ya no gobierna, pero ejerce el poder terroríficamente. Ayer naturalizamos que la guerra de los cárteles colgaba gente de los puentes como demostración macabra de quien tenía el mando en tal cual Estado o región y ya olvidamos a los estudiantes masacrados de Ayotzinapa. Hoy candidatos y candidatas políticas son asesinados directamente antes de llegar a la elección, y Manuel Lopez Obrador, al parecer la única opción viable entre la deslegitimada y corrupta dirigencia mexicana, pareciera dar una pelea con las manos atadas atrás de la espalda y sin protector bucal. Pobrecito Mexico, dice el refrán, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.

Argentina pareciera ser un oasis en el medio del caos.
El gauchito gil, Gardel, Gilda, o vaya a saber quien, nos salvo del acabose catastrófico que hubiese sido otra gestión de la derecha vernácula empresarial y timbera que gobernó durante el macrismo. Aunque a cada cual el peronómetro le marca distinto, es indudable que la realidad argentina se encuentra en el margen antagónico de otras de la región, como estuvimos viendo. La política de protección social general, asistencia a los y las trabajadoras, a la industria, al entramado estructural de salubridad publica, y a ese enorme numero de seres humanos caídos del mapa del capitalismo en los últimos años, es una de las mejores respuestas estatales del mundo en cuanto a concepción del cuidado. A algunes les contentará, y esta bien. A otres les alarmará preocupantemente que sea semejante el escenario, y estará mejor aún.
Pero ojo, los oasis también pueden ser un espejismo.
En la argentina, segunda pieza geopolítica detrás de Brasil, hay una sórdida lucha por el poder. Su ruido es enorme. Por lo que arrastra, y por lo que esconde. Abundan vende humo, fariseos mercaderes de la rosca y aseguradores del gatillo alegre al servicio de Wall Street. Nuestros recursos naturales cotizan literalmente en bolsa y está lleno rematadores.

Seguramente muches otres antes dijeron que del sur del rio bravo a la Ushuaia se juagaba la historia. Y estuvieron bien.
Hay quienes dicen en este mismo momento, la historia se juega una partida decisoria de México a la Patagonia. Y están mejor. Hay que mover el péndulo a la izquierda y es posible, sacarlo de la mesa. Y para eso, tenemos que estar a la altura de las circunstancias con la historia.

América Latina es un caldero en ebullición y son muchos los cocineros que joden la sopa, atento piel roja.

Colectivo Editorial ZondeTrope

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