METELE MECHA

Por estos días sobrevuela el fantasma de la vuelta a una cuarentena mas concreta cuyos contornos se desdibujaron hasta casi desaparecer mucho antes incluso de que el boletín oficial jugara con las sigas del ASPO al DISPO y otras yerbas.

Las razones y fundamentos de lo ocurrido podrían escribirse de a miles como tantas opiniones que existen pero desde acá se nos ocurre marcar, caprichosamente si se quiere, tres o cuatro factores troncales.

La lógica del aislamiento estricto es algo que, en la sociedad argentina choca de lleno con una idiosincrasia propia de compartir el mate, el fuego y la bebida.
Y que mas allá de la población urbana clasemedia y progre, o de la ciudadanía institucionalizada y respetuosa del código penal, se desborda en las barriadas, en la gente de a pie y que tiene que ganarse el mango todos los días.

Eso trae de la mano el órgano mas sensible de la sociedad, el bolsillo. Y es que no hay forma alguna de contener una lógica de aislamiento y parálisis en una sociedad con índices de pobreza del 40% e informalidad laboral proporcionalmente mayor. A menos, que con guita contante y sonante se acomoden los bolsillos de quien no sabe o ya no recuerda lo que es tener un sueldo a fin de mes por un trabajo que puede o no hacer desde la casa.

El desembolso del Estado en los sectores productivos y populares fue importante, pero insuficiente, como siempre es la manta que no puede tapar los pies y la cabeza al mismo tiempo en el capitalismo. Si se quiere avanzar en esa dirección, y no es posible de momento pensar en cambiar de manta, habrá que resolver la falencia inyectando enormes masas de guita en los bolsillos de la gente en general. Si eso lo hacen dando manivela a la impresora, cobrando impuestos como corresponde a quienes han amasado fortuna durante décadas, arrebatando de manos extranjeras y monopólicas el comercio, la cadena de valor y distribución del producto primo, o con una combinación de todas las medidas mencionadas, será cuestión de mentes sabias en economía y otras yerbas, guiados por una dirección política decidida a que la sartén no se le vaya de las manos y rebote destrozando toda la cocina.

Pero como el perro que se muerde la cola, nada será posible si no se enfrenta sin medias tintas al Leviatán paraestatal que se ha conformado como la santísima trinidad ya no solo del status quo sino de la expresión más neoliberal y entreguista del mismo: el tridente corporativo político-mediático-judicial.

Operación Olivos es una investigación periodística que destapa una de las ollas de mierda mas malolientes de los últimos tiempos pero que, merced de sus implicancias, no ah logrado hacer mella en la tapa de ningún medio de comunicación de envergadura. Jueces, fiscales, abogados, periodistas, dueños y accionistas de medios de comunicación, gobernadores, y el propio Macri ensalzados en reuniones que coincidían milimétricamente con operaciones judiciales y mediáticas que, aparte de disciplinar un espectro político díscolo, se ocupó de distraer la atención pública de uno de los mayores saqueos de la historia cuyo único dique de contención fue conseguir contrarrestar el rumbo marcada mediante una elección ganada gracias a una jugada de gambeta política que dejo al resto de los jugadores de la cancha buscando la pelota. Hubo astucia, y hubo suerte. No puede dejarse margen de error, recordando que la peor gestión de la ultima treintena conserva aún un piso del 30% del electorado.  

Pensando que la tibieza es castigada por la rueda de la historia, los tiempos por venir demandaran una actitud intransigente y decidida que guarde sus buenos modales de consenso de salón para una coyuntura donde no nos estemos jugando el futuro, si es que esa coyuntura existe alguna vez. 

Una cualidad interesante atraviesa a ese tren fantasma del neoliberalismo multimillonario que se reunía a rosquear con asidua frecuencia en la quinta de Olivos durante el gobierno del mauricio: todes eran gustosos invitados a las conmemoraciones del 4 de Julio. El 4, no el 9, que se festeja allá por Palermo, en la embajada Norteamericana. Vos fíjate.

Colectivo Editorial ZondeTrope

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