Sobre el Miedo, la Audacia y el Bruxismo.

Cada oportunidad histórica para los pueblos desperdiciada por su dirigencia es un crimen en sí misma.
Las oportunidades no abundan, difícilmente se repiten, y no aceptan justificaciones ni posibilismos.

La experiencia mas reciente de nuestra historia doméstica demuestra ya sin titubeos ni medias tintas que no hay tregua real ni posible entre el poder real concentrado y aquellos actores y actrices de la política que tengan intención y vocación de transformación.

Ninguno de los y las presas políticas del Kirchnerismo puede enmarcarse como cuadro revolucionario, ni muchísimo menos, y sin embargo, sufrieron una persecución judicial exenta de toda legitimidad del Estado de Derecho.  Circo mediático y prisiones preventivas donde no hacían falta más pruebas que las de haber estatizado las AFJP, intentado nacionalizar la casa encargada de la emisión de la moneda, organizar al pobrerío matancero o jujeño, tocar la caja de la patria contratista.

No son mártires, héroes ni nada que se le parezca. Representan un momento de la historia donde la mística de la épica política tenía calce y horizontes de posibilidad. Y eso el poder no lo perdona. 

Resultados similares por condiciones parecidas se repitieron en la última década en América Latina. Destitución de Lugo en Paraguay, Golpe de Estado en Bolivia, encarcelamiento a Lula, exilio de Correa, demuestran para cualquiera que tenga ojos en la cara que la otrora Doctrina de Seguridad Nacional de los EE.UU que financiaba dictaduras a lo largo y ancho del continente y formaba militares en la Escuela de las Américas, hoy se reconfigura en la formación de ejércitos de jueces, fiscales y periodistas que fungen como nueva maquinaria represiva de los procesos que osen pretender un mínimo margen de soberanía política, aún dentro de los marcos mismos del capitalismo.

La corporatocracia reinante no acepta siquiera tibios atisbos de sacada de pies de plato.
La brecha entre ricos y pobres, en términos tanto económicos como culturales, alcanza sus máximos picos desde la posguerra.
El cinturón se aprieta en 9 de cada diez personas y el nuevo paradigma tecnológico-laboral expulsa humanidades a la periferia del sistema, a punto de caerse del mapa.
El futuro pinta hostil para quienes asoman la nariz a la carrera de la vida.

No hay otra cosa que pueda pegar el volantaso que no sea la política.
Quienes creen que podrán volver a casa tranquilos y satisfechos, ignoran voluntariamente el descalabro a su alrededor. Olvidan que no habrá paz donde reine la injusticia y la miseria, incluso para quienes poseen cuentas bancarias que permitan holgura y comodidad.

No desperdicien, hombres y mujeres de la función pública, la actual oportunidad de transformar el porvenir.
Si no tienen vocación de servicio, audacia y coraje, despejen la cancha.
Cada oportunidad desperdiciada puede ser la última.
Apóyense en la histórica capacidad de movilización de la sociedad argentina.
Respáldense en el no tan escaso periodismo que se la juega todos los días en ese peligroso oficio de escribir que Rodolfo Walsh encumbro en lo mas alto de la militancia por un mundo distinto.     

No se confundan. La cárcel inmerecida para ustedes solo será producto de dejar pasar la oportunidad de dar vuelta la taba. No se les pide que se transformen en bronces, se les exige que no dejen de intentarlo.

El futuro llego hace rato, y esta en sus manos. Sino, el bruxismo popular puede transformarse en una impredecible caja de pandora, en la que ustedes también están adentro. Ojota.

Colectivo Editorial ZondeTrope.

Comments are closed.